
Por otro lado, la película subraya un hecho desalentador: nuestra civilización actual, única en la historia, tiene acceso a armas capaces de aniquilar la vida en todo el planeta. Si bien la película no transmite completamente la amplitud de los argumentos de Bárta, ofrece imágenes fascinantes de varios rincones del mundo, probablemente en un esfuerzo por popularizar el tema y alcanzar una audiencia más allá de aquellos que leen el libro. Sin embargo, notablemente ausente está una discusión sobre la caída del Imperio Romano, un período histórico bien documentado con similitudes sorprendentes con el estado actual de la civilización euroamericana.

El documental, lleno de entrevistas y perspectivas de varios humanistas, termina sin respuestas claras sobre cómo evitar el desastre inminente. Una cita encapsula el mensaje central de la película: "Creo que estamos en una situación muy problemática porque todos creen que lo que vemos a nuestro alrededor hoy es como será el mundo para siempre. Ese es un error que la gente ha cometido a lo largo de la historia. Nos falta la capacidad de percibir la dimensión del tiempo y darnos cuenta de que todo cambia." A pesar de sus tonos sombríos, la película deja a los espectadores con una invitación convincente a reflexionar y actuar. Es un imprescindible para aquellos que buscan entender el pasado, el presente y el futuro potencial de nuestra civilización.


